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Algoritmos y líneas aéreas

Webs que guardan memoria de las rutas más solicitadas, asientos separados para familiares que viajan juntos o programas informáticos que monitorizan el comportamiento del comprador. Los algoritmos de las compañías aéreas buscan maximizar los beneficios situando en la cuerda floja la ética de los datos en Internet

Las aerolíneas low cost ya mueven 49 millones de asientos anuales acaparando un 53% del total del tráfico aéreo. Se han convertido en un fenómeno de masas y crecen a un ritmo vertiginoso. La cultura de los vuelos a bajo coste no está exenta del uso de herramientas informáticas malintencionadas y se reservan el derecho a utilizar operativas de trabajo destinadas a maximizar sus beneficios.

Los algoritmos de ocupación venden el primer 80% de los asientos a precios fijos, cuando sobrepasan ese límite bajan el resto de asientos a mitad de precio asegurando la ocupación completa y la rápida venta de asientos disponibles. Este proceso es invisible ante el usuario quien siente que se encuentra ante un catálogo de precios aparentemente democrático. Las webs de las low cost también utilizan el algoritmo de frecuencia y demanda, se encargan de bajar los precios al inicio de la semana y de subirlos el fin de semana coincidiendo con los días en los que estadísticamente los usuarios suelen tomar su decisión de compra.

Con el algoritmo de interés las webs son capaces de guardar en su memoria la ruta que hemos buscado con más insistencia. Días después y cuando el usuario toma la decisión de compra el sitio web le cargará un precio más elevado al haber memorizado su interés previo. La discusión sobre estas prácticas no ha pasado desapercibida al Parlamento Europeo quien ya investiga a Ryanair por presuntamente asignar asientos separados a menores acompañados de sus padres. Las low cost también aplican el suculento algoritmo de urgencia, la web lo activa cuando el usuario muestra un interés en contratar un vuelo pocas horas antes de su salida, el sistema detecta que se trata de una emergencia probablemente debida a un problema personal y le aplica un sobrecoste de entre un 300% y un 800% pagando entre 3 y 8 veces más.

Se trata de sitios web de alta precisión asegura el periodista Francisco Canals, utilizan el algoritmo de separación, mediante este los sitios web detectan a dos compradores distintos pero con una relación de parentesco familiar. El sistema los reconoce por su apellido y automáticamente les separa provocando el enojo del usuario quien deberá pagar un suplemento por sentarse junto a su familiar. Son los matemáticos de las aerolíneas, nadie les ve, pero están ahí detrás, discretos y silenciosos, afirma Canals.

Estos sitios miden el tiempo de permanencia en la web y analizan el comportamiento de su posible comprador. Sus algoritmos deducen si son compradores tímidos, reservados o impulsivos y personalizan una oferta a la carta combinando inventarios de cifras y disponibilidad de vuelos.

Otros algoritmos diseccionan el precio al cargar el vuelo con sucesivos suplementos haciendo que sea muy difícil saber cual era el precio original mostrado en pantalla. Es así como el usuario acaba pagando entre un 20% y un 25% más por el vuelo que lo anunciado en la página principal. Canals también denuncia las falsas ofertas aéreas que expiran en 24 horas o decenas de supuestos compradores quienes sospechosamente están interesados por el mismo trayecto justo en el momento de la consulta. En el futuro estos sitios web incorporarán algoritmos geográficos que serán capaces de reconocer búsquedas desde áreas y barriadas con mayor poder adquisitivo o algoritmos de peligrosidad capaces de vender un vuelo más caro a un usuario que ha mostrado una actitud inapropiada.